No ha sido tarea fácil. Ha sido un proyecto ambicioso. Han habido momentos de tensión, de alegría… Primero saber qué hacer. Segundo saber organizarlo. Tercero, elaborarlo.
Al comienzo, el alumnado tenía ideas demasiado ambiciosas, ideas muy difíciles de llevar a cabo. El primer reto era enfocar los esfuerzos en algo posible para nosotros y que fuera algo útil y práctico para la sociedad. Este fue quizá, el momento más duro de todo el proyecto ya que no quería condicionarles con mis ideas, pero tampoco quería que comenzaran con algo imposible de realizar.
Una vez que todos aportamos ideas, nos pusimos manos a la obra con el proyecto que todos queríamos realizar. Debatimos acerca de la posibilidad de realizarlo, de lo necesario para realizarlo, de cómo organizar los grupos y quiénes lo formarían… Todo esto no es tarea fácil, pero estoy muy orgulloso de mi alumnado puesto que han sido ellos quienes han gestionado todo esto.
Cuando nos pusimos manos a la obra, se presentaban muchos problemas… ¿Es original nuestra idea? ¿Sabremos elaborarlo? ¿Nos dará tiempo? ¿Seremos capaces?
A partir de este punto es cuando las ideas se volvieron realistas y se pensó en nuestras posibilidades teniendo en cuenta los materiales a nuestra disposición y el tiempo que teníamos. Ahí comenzó la magia de la creatividad, de la organización, de la resolución de problemas…
Una semana antes conseguimos terminarlo todo, no nos lo creíamos, pero al fin fue así. Aprovechamos para presentar nuestro proyecto en una feria de tecnología… Todo fue genial hasta que… Algunas partes del trabajo se deterioraron. Fue entonces cuando tuvimos que restaurarlo todo de nuevo y resolver un nuevo reto que se nos presentaba. Es por todo esto, por lo que hemos aprendido TODOS muchísimo. Una experiencia muy enriquecedora y recomendable para los centros escolares. Estamos todos encantados con todo lo acontecido. ¡GRACIAS POR TODO!
