Participar en RetoTech 2025 ha sido, para el Colegio Liceo Cónsul, mucho más que un concurso. Ha sido un proceso de aprendizaje real, con sus momentos de duda, sus avances inesperados y, al final, la satisfacción de llegar al Festival con algo propio entre las manos. Algo que diseñamos, construimos y presentamos nosotros.
El eje de nuestro proyecto este curso fue la inclusión. Creemos que la tecnología tiene un papel fundamental que jugar a la hora de derribar barreras y hacer los espacios y las dinámicas más accesibles para todos. Decir que «aprendimos desde la preparación hasta el día del evento» es quedarse corto. Cada fase del proyecto trajo consigo un tipo de aprendizaje diferente: la fase de diseño exigió creatividad y toma de decisiones; la de construcción requirió paciencia y trabajo en equipo; y la del Festival puso a prueba nuestra capacidad de comunicar y defender lo que habíamos creado.
Más allá del proyecto en sí, lo que RetoTech nos ha dado es una forma diferente de entender el aprendizaje. Cuando el objetivo es crear algo real, con un propósito concreto, el nivel de implicación del alumnado cambia radicalmente. El Colegio Liceo Cónsul ha comprobado en primera persona que la motivación no se impone: se genera cuando los estudiantes sienten que lo que hacen importa de verdad.
Esperamos con ansias poder volver el año que viene con un nuevo proyecto, ¡y con muchas más ganas de seguir aprendiendo y creando!
