Hoy nos toca poner el punto final a nuestra participación en el concurso Retotech con nuestro proyecto, EmozionarTech.
Parece que fue ayer cuando abríamos las cajas llenas de sensores, placas y cables, con un montón de ideas en la cabeza y ese gusanillo en el estómago que aparece antes de los grandes retos. Hoy, con el trabajo hecho y la satisfacción del deber cumplido, echamos la vista atrás y solo podemos sentir orgullo.
EmozionarTech no ha sido un proyecto de tecnología cualquiera. Nuestro objetivo siempre fue ir un paso más allá: unir la innovación tecnológica con la educación emocional.
Hoy nos despedimos de las entregas, los plazos y los nervios de la competición, pero el espíritu de EmozionarTech se queda en el instituto. Las maquetas seguirán en nuestros pasillos, el aprendizaje está integrado en nuestras aulas y las ganas de seguir innovando están más vivas que nunca.
