El pasado martes 16 de junio llegó el gran día que tanto estábamos esperando durante todo el curso: ¡volvíamos a participar en la Feria Retotech! Aunque hace años ya formamos parte de esta gran iniciativa, este ha sido nuestro segundo año consecutivo defendiendo el proyecto IntelliClass, y la experiencia ha vuelto a ser increíblemente enriquecedora. Fue una jornada repleta de nervios e ilusión desde el primer minuto en el autocar, donde tuvimos que viajar con un cuidado milimétrico para que nuestra maqueta de las dos aulas no sufriera ningún percance en el trayecto.
Este festival ha sido el broche de oro para un proyecto centrado en el cuidado de nuestro entorno escolar y la eficiencia energética. Con IntelliClass nos propusimos resolver problemas reales como el malgasto de energía y agua en los centros educativos a través de la robótica y la gamificación. Para lograrlo, los alumnos han pasado entusiasmados por un largo proceso de investigación, diseño y programación en BitBloq, dando vida a una maqueta interactiva equipada con sensores de luz, infrarrojos en puertas y ventanas, sensores de humedad para los grifos, sensores de ruido y pantallas OLED. Todo ello conectado por Bluetooth a nuestra propia app de ranking semanal para fomentar la competencia positiva y concienciar sobre los ODS 3, 12 y 13.
Llegar a la feria nos dio la oportunidad perfecta para que los alumnos vivieran algo único fuera del aula tradicional: sentirse 100% responsables de defender su propio trabajo. Demostraron un nivel de implicación y disfrute admirable, explicando con total claridad a los asistentes y al jurado el funcionamiento de las dos clases comparativas de la maqueta, el sistema de puntuación y por qué su propuesta es perfectamente viable para implementarse en cualquier colegio real.
Además de mostrar orgullosos nuestro prototipo, la feria nos permitió ampliar miras. Poder escuchar a otros niños y niñas, ver la calidad de sus proyectos, compartir ideas y descubrir las soluciones que ellos mismos habían diseñado para sus entornos fue una fuente de inspiración enorme.
En definitiva, este proyecto ha ido mucho más allá de una calificación escolar. Los alumnos no solo han aprendido a programar sensores o a realizar un montaje técnico; han aprendido a vincular su trabajo con la realidad, a exponer sus ideas de forma eficiente y a trabajar en equipo reconociendo sus fortalezas.
Volvemos al centro con las mochilas cargadas de aprendizaje, muy satisfechos con el resultado y, sobre todo, con muchísimas ganas de repetir en próximas ediciones para seguir creciendo juntos. ¡Gracias a todos por acompañarnos en este viaje tecnológico!

