¡Que experiencia! (CMNS Loreto)

Después de un año de trabajo y aprendizaje, y de un mes de junio especialmente complicado por los exámenes, los viajes de fin de curso y las evaluaciones, nos presentábamos al festival final de RetoTech en la sede corporativa de Endesa.

Ha sido la primera vez que hacíamos un vídeo para conseguir nuestra plaza; la primera vez que los alumnos del CMNS Loreto tenían contacto con Arduino a través de ZumCore; la primera vez que se enfrentaban al diseño y desarrollo de un proyecto de robótica.

Al llegar a la sede, todos estábamos impresionados por la organización, el reparto de acreditaciones y, finalmente, por la propia ubicación de la feria RetoTech. Un marco incomparable.

Una vez localizado nuestro stand, los alumnos, que llegaron en dos tandas, se pusieron a montar la maqueta. Había sido diseñada de forma modular para facilitar el transporte sin perjudicar un montaje rápido y ágil.

Todo estaba ensayado. Todo fue muy rápido. Pero llegó la hora de probar… y algunas cosas no funcionaban.

Ya nos habían adelantado que, debido a la cantidad de dispositivos presentes, las conexiones Bluetooth podían verse afectadas y que algunos sensores podrían no comportarse con normalidad. Y así fue. El sensor de infrarrojos nos estaba jugando una mala pasada.

Mientras tanto, el resto de participantes pasaban por nuestro stand y, con toda la ilusión del mundo, los alumnos del CMNS Loreto exponían las ventajas del proyecto AparcaSeguro: zonas de aparcamiento controlado mediante barreras, gestionadas desde una aplicación por usuarios registrados para evitar las dobles filas y, con ello, reducir los atropellos y los problemas de circulación derivados.

Sin embargo, la explicación quedaba incompleta porque no podíamos utilizar nuestra aplicación en Bitbloq para controlar los dispositivos, las barreras y los sensores a través de la placa Arduino ZumCore 3.0. Todo aquello que habíamos preparado para comunicar la idea, demostrar el funcionamiento de la maqueta y mostrar sus ventajas se veía comprometido.

A pesar del desaliento inicial, los alumnos buscaron alternativas. Sustituyeron sensores, recurrieron a sensores de luz y realizaron modificaciones sobre la marcha en la programación. Y entonces llegó el momento que todos esperábamos: ¡eureka!

La demostración preparada comenzó a funcionar y nuestros alumnos empezaron a realizar brillantes exposiciones del proyecto AparcaSeguro.

¡Qué experiencia!

Dicen que se aprende más de las derrotas que de las victorias y, en este caso, creo que la experiencia de enfrentarse a problemas reales será una de las lecciones más valiosas para futuras ediciones de RetoTech.

Utilizar un montaje modular fue un gran acierto. Pero también hemos aprendido que no basta con tener preparado un Plan A. Es necesario contar con un Plan B y, por qué no, también con un Plan C.

Por otro lado, si bien la idea del proyecto, el diseño, la programación y la ejecución son fundamentales, no lo es menos la demostración y la comunicación. De hecho, en cualquier proyecto son aspectos esenciales. Como dice el conocido refrán, «la mujer del César no solo ha de ser honrada, sino parecerlo». Un proyecto no solo debe ser bueno; también debe saber mostrarse y transmitir su valor. Los alumnos lo comprobaron de primera mano. Si tenemos la fortuna de participar en próximas ediciones, será una de las fases del proyecto en las que pondremos aún más atención.

Hemos intentado desarrollar el proyecto utilizando únicamente las horas lectivas de la asignatura de Tecnología y ha habido momentos en los que estas se han quedado escasas. Especialmente durante el mes de junio, que por diferentes circunstancias se convierte en un periodo especialmente complejo: exámenes finales, recuperaciones, evaluaciones y viajes de fin de curso. Sin duda, será otro aspecto a tener en cuenta en futuras ediciones.

En cualquier caso, el trabajo en equipo, la planificación, la capacidad de adaptación ante los problemas y la ilusión demostrada por los alumnos han hecho que esta experiencia haya merecido la pena. Más allá del resultado final, nos llevamos algo mucho más importante: el aprendizaje adquirido durante todo el proceso.

Porque la tecnología no consiste únicamente en que las cosas funcionen. También consiste en imaginar soluciones, enfrentarse a dificultades reales, colaborar con otras personas y aprender de los errores para mejorar.

Y en eso, nuestros alumnos han obtenido una matrícula de honor.

Ahora toca descansar, disfrutar del verano y empezar a pensar en nuevos retos. Esperamos volver a encontrarnos en 2027 en RetoTech con nuevas ideas, nuevos aprendizajes y, sobre todo, la misma ilusión que nos ha acompañado durante esta aventura.

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