El 26 de mayo estuvimos en Málaga disfrutando del Festival Retotech, y la verdad es que fue una experiencia fantástica. Desde que llegamos, el ambiente ya transmitía ganas de aprender, compartir y pasarlo bien. Había proyectos de todo tipo y fue un gusto poder conocer el trabajo de tantos centros, charlar con otros equipos y ver cómo cada uno había dado forma a sus ideas.


Desde el primer momento nos impresionó la cantidad de ideas brillantes que otros centros habían desarrollado. Pasear entre los stands, conversar con estudiantes y docentes, descubrir soluciones ingeniosas y ver cómo cada equipo daba vida a su proyecto fue una experiencia inspiradora que nos abrió nuevas perspectivas.

A pesar de que el día fue intenso, presentaciones y momentos de nervios, mereció totalmente la pena. El ambiente, el aprendizaje compartido y la sensación de formar parte de una comunidad educativa que apuesta por la tecnología y la creatividad hicieron que cada minuto valiera oro.


Y lo mejor es que la motivación no se quedó allí. En el camino de vuelta ya estábamos pensando en cómo participar el año que viene, comentando posibles mejoras, nuevas propuestas y todo lo que podríamos hacer para seguir creciendo como equipo.

Cerramos esta edición con la satisfacción del trabajo bien hecho y con la ilusión puesta en lo que vendrá. Retotech 2027 ya está en nuestra cabeza.

