El final de un viaje extraordinario
Parece que fue ayer cuando entrábamos al taller con las cajas de los kits Zumkit Advanced de BQ llenas de cables, servos e ilusión. Teníamos un reto mayúsculo por delante: coordinar a 31 alumnos en 8 grupos de trabajo para crear una maqueta modular de casi 1 metro cuadrado con diferentes elementos a mayor escala o a tamaño real. Hoy, con un orgullo inmenso, podemos decir: ¡lo hemos conseguido, y de qué manera!
Esta semana hemos vivido el momento más esperado de todo el proyecto. Nos hemos desplazado a la feria Retotech, el certamen de referencia en robótica e innovación educativa, para presentar nuestro Jardín Sensorial Inteligente.

90 minutos de pura pasión y divulgación
El formato del evento, tipo feria de congresos, no era fácil. Durante una hora y media ininterrumpida, centenares de visitantes, profesores, alumnos de otros centros y, por supuesto, el jurado de la competición, han pasado por nuestro stand.




Nuestros alumnos de 1º de Bachillerato se han convertido en auténticos ingenieros y divulgadores sociales. Han defendido con una madurez abrumadora la integración tecnológica de la maqueta:
- Cómo la pajarera automatizada detectaba la llegada de aves para alimentarlas sin asustarlas.
- El funcionamiento de las presas de luz del rocódromo sensorial para mejorar la motricidad fina.
- La respuesta binaria de los LEDs del huerto inteligente (rojo/verde) pensada para la comprensión lógica de alumnos con TEA.
- El control total del recinto a través de la aplicación móvil diseñada por ellos mismos en Bitbloq Apps.
¡Y el premio nacional se va hacia el Sant Josep Obrer I!
La recompensa a tantas horas de código, soldadura, diseño y trabajo en equipo llegó durante la entrega de premios. Nuestro proyecto fue galardonado con el Premio Fundación Endesa, un reconocimiento que se otorga a los 3 mejores proyectos a nivel nacional por su excelencia, viabilidad y, sobre todo, por su alto impacto social.
Subir al escenario a recoger este galardón ha sido una inyección de energía y emoción inolvidable para todo el grupo.
Más allá de la robótica: una lección de vida
Ganar un premio estatal es un honor, pero el verdadero premio ha sido el camino. Este proyecto nos ha demostrado que la tecnología pierde su sentido si no se utiliza para mejorar la vida de las personas. Nuestros alumnos no solo han aprendido a programar sensores de ultrasonidos o infrarrojos; han aprendido a mirar el mundo con empatía, diseñando soluciones reales para compañeros de educación especial y con necesidades específicas.
Queremos agradecer a la Fundación Endesa por valorar nuestra propuesta, a la dirección del colegio por facilitarnos los recursos y el espacio, y a cada persona que ha seguido este diario de bitácora a través del blog.

El Jardín Sensorial del Sant Josep Obrer I nació como un boceto en un papel y hoy es un proyecto reconocido en todo el Estado. ¡Enhorabuena, equipo! ¡Habéis hecho historia!
