Cuando se empieza a trabajar con estas pequeñas placas de «Arte Electrónico» y a jugar «programando» se nos abre un mundo que parece «magia» antes de empezar. Nos hace capaces de conseguir objetos que ya existen u objetos nuevos creados por nosotros que ni imaginábamos que pudieran existir. Y solo con nuestras manos y con nuestras ideas. Y, cuando estos pequeños artilugios empiezan a «hacernos caso» se nos ilumina la cara, aunque cuando fallan, nos producen frustración. En superar esta frustración con nuevas soluciones es donde está el aprendizaje que no se nos olvida. Y ese proceso es el que hace que este tipo de proyectos de la Fundación Endesa tengan todo el sentido. Ese «crecimiento digital» lo pretendemos con PELUSA KILLER. ¿Lo conseguiremos?

