En el Colegio Altamira seguimos avanzando en nuestro proyecto para RetoTech y, poco a poco, todas las ideas iniciales empiezan a convertirse en realidad. Después de la fase de investigación y organización, ha llegado el momento de poner manos a la obra y comprobar cómo un proyecto de estas dimensiones solo puede salir adelante gracias al trabajo en equipo.
Durante estas semanas, cada grupo ha comenzado a desarrollar su parte del proyecto, coordinándose con el resto para que todo encaje. El alumnado está aprendiendo que, además de tener buenas ideas, es fundamental planificar, comunicarse y adaptarse cuando surgen dificultades.
El equipo de programación ha continuado trabajando con BitBloq para dar vida a los distintos elementos tecnológicos del proyecto, realizando pruebas y solucionando errores para conseguir que todo funcione correctamente. Mientras tanto, el grupo de construcción ha avanzado en la maqueta, organizando materiales, midiendo estructuras y dando forma al espacio que representará la Antártida.
Por otro lado, el equipo de impresión 3D ha comenzado a diseñar y fabricar diferentes piezas que formarán parte del proyecto final, aprendiendo a ajustar modelos y tiempos de impresión. Al mismo tiempo, el grupo encargado del entorno de realidad virtual sigue desarrollando una experiencia inmersiva que permitirá explorar el continente helado desde dentro.
Uno de los aspectos más interesantes de esta fase está siendo ver cómo todos los equipos dependen unos de otros. Muchas veces, para poder avanzar, necesitan coordinarse, compartir información y tomar decisiones conjuntas. Esto está ayudando al alumnado a desarrollar habilidades que van mucho más allá de la tecnología: autonomía, responsabilidad, capacidad de organización y trabajo colaborativo.
Además, el equipo directivo formado por los propios alumnos continúa supervisando el progreso general del proyecto, ayudando a gestionar tiempos, resolver problemas y asegurar que cada grupo pueda avanzar según lo previsto.
En el siguiente vídeo, serán los propios alumnos quienes expliquen cómo se están organizando y cómo están viviendo el proceso de trabajo desde dentro del proyecto.
Lo más importante es que están descubriendo que innovar no consiste solo en construir o programar, sino también en aprender a colaborar, escuchar y superar retos juntos. Y eso, sin duda, es una de las partes más valiosas de esta experiencia.
