Un kit de componentes, grupos de trabajo y ninguna instrucción. Así empezó nuestra participación en RetoTech Fundación Endesa: aprendiendo a mirar antes de hacer.
Había cierta expectativa en el ambiente cuando llegaron los kits. No es habitual que en clase aparezca unas cajas con componentes que nadie ha tocado antes, sin instrucciones claras sobre qué hacer con ellos, y que la tarea sea precisamente esa: averiguarlo.
La sesión que planteamos era aparentemente sencilla. Cada grupo tenía delante sus materiales y un objetivo: identificar qué era cada pieza, investigar para qué servía, cómo podía conectarse con las demás y si faltaba algo de lo que debería haber en la lista. Pero «aparentemente sencilla» no significa que fuera fácil. Hubo componentes que nadie supo nombrar a primera vista, conexiones que no estaban nada claras y más de un grupo que tardó un rato en ponerse de acuerdo sobre por dónde empezar.

Lo que sí funcionó desde el principio fue el reparto de roles. Cada alumno tenía una función concreta dentro del equipo: quien investigaba, quien tomaba nota, quien cotejaba la lista de materiales, quien coordinaba. Eso ayudó a que el trabajo no se convirtiera en un caos, o al menos no en uno improductivo.
Al final de la sesión, los grupos habían construido una imagen bastante completa de lo que tenían entre manos. Sabían qué piezas reconocían, cuáles necesitaban más investigación y qué echaban en falta.
Queda mucho por delante¡¡¡
