Aprender haciendo es la clave. Durante estas sesiones, los alumnos no solo han manipulado componentes electrónicos, sino que han comprendido la lógica que hay detrás de los objetos que usamos a diario. Sus avances han seguido una progresión fascinante:
- Primeros destellos: Aprendieron a conectar y encender sus primeros LEDs, entendiendo cómo fluye la energía.
- Control y ritmo: El siguiente reto fue alternar el encendido y apagado, dominando los tiempos de espera y la secuencia lógica de programación.
- Simulación real: El broche de oro lo puso la creación de un semáforo funcional, integrando varios LEDs para resolver un problema de movilidad urbana a pequeña escala.
«Ver sus caras de asombro cuando el código que han escrito se convierte en una luz física es la mejor recompensa. Están perdiendo el miedo a la tecnología y empezando a verla como una herramienta creativa».
Estamos solo al principio de este viaje con la Fundación Endesa, pero el talento y la curiosidad de los alumnos ya nos indican que este año el proyecto RetoTech en Aldovea va a ser una gran medida formativa para todos.
¡Seguimos programando, seguimos creando!
