En el colegio Colegio Altamira hemos comenzado una de las etapas más emocionantes del curso: el arranque del proyecto final para RetoTech. Es ese momento en el que todo lo aprendido durante meses cobra sentido y se transforma en un reto común.
Este año hemos querido que nuestro proyecto estuviera conectado con el proyecto de centro, un viaje por el mundo. Nuestra parada ha sido la Antártida. Un lugar impresionante, pero también especialmente vulnerable. Desde el principio tuvimos claro que no queríamos quedarnos solo en la parte visual o curiosa del continente helado; queríamos investigar, comprender y, sobre todo, concienciar.
El primer paso fue informarnos. ¿Qué está ocurriendo realmente en la Antártida? ¿Cuáles son sus principales problemas? El alumnado comenzó investigando por equipos distintos aspectos: el cambio climático y su impacto, el efecto invernadero, el deshielo y sus consecuencias a nivel global. Otros profundizaron en la investigación científica y en el papel de las estaciones meteorológicas, y también en la fauna y la flora del continente y cómo se están viendo afectadas.

Cada grupo preparó una pequeña presentación para compartir sus hallazgos con el resto de la clase. Fue un momento muy enriquecedor: no solo aprendieron sobre su tema, sino que se convirtieron en transmisores de conocimiento para sus compañeros. A partir de ahí, con toda la información recogida y compartida, dimos el siguiente paso: organizarnos como un verdadero equipo de trabajo.
Dividimos al alumnado según las funciones necesarias para sacar adelante el proyecto. Se creó un equipo directivo, encargado de coordinar a los distintos grupos y supervisar que todo avanzara según lo previsto. Otro grupo se centró en el desarrollo de un mundo en realidad virtual, aportando una dimensión inmersiva al proyecto. El equipo de impresión 3D comenzó a diseñar y fabricar piezas que formarían parte de la maqueta, mientras que el grupo de construcción se encargó de los materiales y del montaje de la estructura. Por último, el equipo de programación trabajó con BitBloq para dar vida tecnológica al proyecto.
Desde ese momento, los alumnos de 2º de ESO comenzaron a funcionar como un auténtico equipo multidisciplinar. Más allá de la robótica y la tecnología, están aprendiendo a organizarse, a asumir responsabilidades, a coordinarse y a confiar en el trabajo de los demás.
El proyecto ya está en marcha. Ahora toca seguir construyendo, probando, mejorando… y, sobre todo, seguir aprendiendo juntos. Porque si algo estamos descubriendo en este viaje a la Antártida es que los grandes retos solo se afrontan en equipo.
