Desde el IES El Palmeral de Vera (Almería) queremos inaugurar nuestro espacio en el blog de RetoTech Fundación Endesa contando cómo han sido estas primeras semanas de proyecto. Y lo haremos con honestidad: ha habido más tropiezos que alegrías, aunque también hemos aprendido mucho de cada uno de ellos.
Por qué estamos aquí
La razón por la que decidimos participar en RetoTech es sencilla: necesitábamos material. La asignatura de Computación y Robótica de 3º de ESO carece de dotación suficiente por parte de la administración, y los kits ofrecidos por la Fundación Endesa representaban la única vía realista para que nuestro alumnado pudiera trabajar con robótica de verdad. En ese sentido, el proyecto ha cumplido su función más básica: ponernos en marcha.
Cómo nos hemos organizado
El proyecto se desarrolla en dos grupos de 3º de ESO, con 32 alumnos cada uno, coordinados respectivamente por Antonio Ortiz de la Osa y Cristóbal García. Dentro de cada clase, el alumnado trabaja en equipos de cuatro personas. Ambos profesores participamos en las formaciones previas organizadas para el proyecto, aunque hemos de reconocer que el nivel de las mismas resultó insuficiente para afrontar con soltura los retos técnicos que han ido apareciendo.
Los problemas: muchos y variados
El principal escollo llegó desde el primer día. Los ordenadores del centro funcionan con EducaAndOS, una distribución de Ubuntu 20.04 con restricciones de seguridad muy estrictas que impiden la comunicación con dispositivos externos. En la práctica, esto significa que desde los equipos del alumnado es imposible cargar código en las placas Zum Core 2 que incluyen los kits. Una limitación importante para una asignatura de robótica.
La solución que hemos adoptado no es la ideal, pero funciona: los alumnos trabajan y desarrollan su código en sus ordenadores a través de la plataforma Bitbloq, lo envían al profesor, y es este quien lo carga en la placa desde su portátil personal. El proceso añade pasos innecesarios, ralentiza el ritmo de la clase y rompe en parte la autonomía del alumno, pero nos ha permitido seguir adelante.
Una situación similar se repite con la parte de desarrollo de aplicaciones móviles. El alumnado no puede utilizar teléfonos en el centro, por lo que las apps que crean como tareas de aprendizaje se prueban con los móviles de los propios profesores. No es lo más pedagógico, pero es lo que hay.
A pesar de todo, seguimos
Con todas estas limitaciones encima de la mesa, el trabajo continúa. Los grupos están funcionando, el alumnado se está familiarizando con las placas y con la programación por bloques, y poco a poco vamos encontrando la manera de que las restricciones del entorno no bloqueen el aprendizaje.





Seguiremos informando.
Antonio Ortiz de la Osa y Cristóbal García Ruiz IES El Palmeral — Vera, Almería
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