Tras dar nuestros primeros pasos con la programación, hemos decidido salir de las aulas y mirar nuestro entorno con otros ojos: ¡ojos de inventores! Hemos recorrido cada rincón de nuestro centro, desde el patio y el gimnasio hasta el comedor, los servicios y el propio barrio, buscando detalles del día a día que se pudieran mejorar.

Para que nuestro proyecto sea realmente útil, hemos hablado con compañeros, profesores, familias y personal de administración y servicios. Queríamos saber qué cosas facilitarían su jornada y, al observar y preguntar, las ideas han empezado a surgir donde menos lo esperábamos.
Tras estas observaciones y después de compartir impresiones, ¡por fin lo tenemos! Ya hemos elegido nuestra idea. Ahora que sabemos qué queremos transformar, empieza la fase de organización para que este proyecto se convierta en una realidad que ayude a nuestro colegio.
