El compromiso con la innovación educativa nos lleva, una vez más, a participar en el proyecto RetoTech. Sin embargo, en esta edición, el desafío adquiere una nueva dimensión, ya que nuestra participación está marcada por un reto adicional: trabajar con un grupo de 10 estudiantes de la ESO del programa de diversificación curricular.
Esta iniciativa representa una oportunidad única para demostrar que las metodologías basadas en el trabajo por proyectos, pilares de RetoTech, son herramientas eficaces para la inclusión y el aprendizaje significativo dentro del programa de diversificación curricular. Apostamos por una educación innovadora que fomente la creatividad, el trabajo en equipo y el desarrollo de habilidades tecnológicas.
El proyecto desarrollado por nuestros estudiantes consiste en un sistema de alarma para centros educativos. Su objetivo es mejorar los mecanismos de aviso en situaciones de emergencia, asegurando que, incluso en contextos donde el sonido de la sirena pueda verse obstaculizado por el ruido del aula (como la reproducción de audios), el sistema active un protocolo alternativo. Para ello, se ha diseñado una función que envía una notificación automática a los dispositivos móviles del personal docente, garantizando que la alerta llegue de manera eficaz.
Enfrentamos este desafío con entusiasmo, conscientes de que superar los obstáculos forma parte del aprendizaje. Cada dificultad se convierte en una oportunidad para crecer y fortalecer nuestras capacidades. Participar en RetoTech este año no solo implica diseñar un proyecto innovador, sino también demostrar que la tecnología y la educación inclusiva pueden ir de la mano para construir un futuro más accesible y seguro.