El día del festival llegó y todas estábamos nerviosas pero muy ilusionadas. Aunque ya hemos ido otros años, cuando llegamos a RetoTech, nos impresionó la cantidad de proyectos increíbles que había.
Nuestro stand estaba lleno de curiosos y a veces no dábamos para atender a todos. Explicamos a otros estudiantes cómo funcionaban nuestras maquetas y cómo cada una una representaba un impacto del cambio climático.
Lo mejor de todo fue el ambiente. Pudimos ver y aprender de los proyectos de otros centros, cada uno con ideas tan creativas y bonitas.
Al final del día, aunque estábamos cansadas, todas coincidimos en que había valido la pena. No solo aprendimos muchísimo sobre robótica y programación, sino también sobre trabajo en equipo y la importancia de participar en eventos como estos.
Participar en RetoTech es una experiencia inolvidable. Nos enseña que con dedicación y esfuerzo podemos crear cosas asombrosas y que, aunque somos jóvenes, nuestras ideas pueden contribuir a un mundo mejor.
¡Espero con ansias el próximo RetoTech! ¡Hasta la próxima!